sábado, 16 de mayo de 2009

La piedra alada (José Watanabe)




El pelícano, herido, se alejó del mar
y vino a morir
sobre esta breve piedra del desierto.
Buscó,
durante algunos días, una dignidad
para su postura final:
acabó como el bello movimiento congelado
de una danza.
Su carne todavía agónica
empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus
huesosblancos y leves
resbalaron y se dispersaron en la arena.
Extrañamente
en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,
sus gelatinosos tendones se secaron
y se adhirierona la piedra
como si fuera un cuerpo.
Durante varios días
el viento marino
batió inútilmente las alas, batió sin entender
que podemos imaginar un ave, la más bella,
pero no hacerla volar.




de "La piedra alada", libro editado en Buenos Aires por Bajo la luna

3 comentarios:

La Máquina de Hablar Pavadas dijo...

Yo no sé nada, pero quería decir que siempre vengo a leer por acá, es una suerte que hagas este blog, gracias gracias muchas.

paula jiménez dijo...

no te creo que no sepas nada de nada. gracias por tu comentario, yo que creía que con este blog no pasaba one!

anthony dijo...

gracias por el poema lo estuve buscando buen rato